
El artículo de Rivette ‘’De la abyección’’ (1961) breve e intenso; el de Serge Daney ‘’El travelling de Kapo’’ (1992) extenso y extraordinario; el documental ‘’Noche y niebla’’ de Resnais, diría que obligado de ver para el género de lo humano.
Después de analizar todo ello el travelling de Pontecorvo sólo puedo considerarlo estúpido, soez, de mal gusto y poco coherente con la conciencia, con la historia y en general, con la humanidad.
Conste que la primera vez que visione el travelling de Pontecorvo me pareció cursi, casi melódico; poco más. Después de analizar la perspectiva de Rivette, Daney y Resnais la melancolía se convirtió en coraje y la melodía en una falta de respeto inconmensurable.
Los artículos de Rivette y Daney no son simples críticas
cinematográficas, configuran un excelente ensayo donde abordan cine, filosofía, política, arte, literatura, psicología, sociología e historia.
Con respecto al ensayo de Daney tengo que admitir que hacia tiempo que
no leía algo tan estimulante y extraordinario. Una crítica severa y
doliente de la cultura occidental más reciente y un recorrido
fascinante por el universo de la mentalidad humana, de su más profunda
cosmovisión; en definitiva de su más neta naturaleza.
Ejemplo claro de que la interdisciplinariedad y la imaginación pueden
engendrar joyas como el artículo de Daney, que la visión de una realidad
no puede ser sólo histórica y que las fuentes para abastecer a la
historia sólo conocen la limitación que el historiador disponga; nos
encontramos con una realidad, en lo que concierne a la historia, en la
que las fronteras de las fuentes y las hipótesis se han ampliado hasta
rozar con la mismísima imaginación. Pero ahora la imaginación no es
sinónimo (en el ámbito de las ciencias sociales) de ‘’paja mental’’,
sino de prioridad de la posibilidad frente a una tradicional probabilidad.
¿Qué ocurre pues, en qué nos afecta todo esto? Nos ha afectado en la
medida en que somos un poco más conscientes que la realidad es
extraordinariamente vasta en matices, colores y verdades. La disciplina
histórica, como ciencia, es ahora un poco más consciente (como ya
advirtió annales) de la necesidad de abandonar ‘’su pureza’’ en pos de
una ramificación, flexibilidad y diversificación de las fuentes. Si la
realidad es diversa, las fuentes a través de las cuales la catalizamos,
por ende, también deberán serlas.
Y en esas andamos cuando nos vamos dando cuenta; como historiadores y me
atrevería a decir que incluso como personas, que el film ‘’Noche y
niebla’’ de Resnais es un documento, desde el punto de vista histórico
y epistemológico, que reviste la misma importancia que una obra de
Chaunu o Hobsbawm (y pienso que al menos este último historiador estaría
de acuerdo en esto).
El documento cinematográfico, en este caso, nos incita a la reflexión
formal y al cuestionamiento lógico de los axiomas que han fundamentado
nuestra disciplina -objetividad, rigor, ausencia de juicios éticos o
morales…-, en beneficio de un paradigma científico que no tiene nombre,
ni sufre, ni llora, ni se ilusiona, ni siente, ni padece…
Resnais se ''moja'' y condena un acontecimiento histórico como negativo
y repugnante, que nos obliga a hacer un examen de conciencia. ¿Cuántos
libros de historia conseguirían esto en treinta minutos?; ¿Cuántos de
ellos tendrían intención de hacerlo?, muchos de ellos nos darían datos y
compilarían una serie de hipótesis explicativas sin el valor suficiente
para reflejar un sentimiento básico de decencia y justicia social en pos
de un rigor y una objetividad profesional que dan glamour en el limbo de
la entelequia.
Decía Hobsbawm que las mayores crueldades de nuestro siglo han sido las
crueldades impersonales, pienso que tenía razón. De esta impersonalidad
peca Pontecorvo en su estúpido travelling, hacer bello lo que nunca lo
podrá ser, dejándonos el mismo sabor insípido que deja la historiografía
en estos temas cuando actúa desde una distancia que la sitúan fuera del
mismísimo universo de lo humano, esforzándose por hacer objetivo y
neutro lo que nunca lo podrá ser.
Adorno mantenía que ''no podía haber poesía después de Auschwitz'',
tampoco historiografía insípida después del siglo XX.
Una lección de humanidad, compromiso y coherencia -para lo humano en
general y la historiografía tradicional en particular-, la que nos llega
desde el cine y sus críticos. Como persona e historiador me quito el
sombrero ante la perspectiva y la labor realizada por Resnais, Rivette y
Daney.
Después de analizar todo ello el travelling de Pontecorvo sólo puedo considerarlo estúpido, soez, de mal gusto y poco coherente con la conciencia, con la historia y en general, con la humanidad.
Conste que la primera vez que visione el travelling de Pontecorvo me pareció cursi, casi melódico; poco más. Después de analizar la perspectiva de Rivette, Daney y Resnais la melancolía se convirtió en coraje y la melodía en una falta de respeto inconmensurable.
Los artículos de Rivette y Daney no son simples críticas
cinematográficas, configuran un excelente ensayo donde abordan cine, filosofía, política, arte, literatura, psicología, sociología e historia.
Con respecto al ensayo de Daney tengo que admitir que hacia tiempo que
no leía algo tan estimulante y extraordinario. Una crítica severa y
doliente de la cultura occidental más reciente y un recorrido
fascinante por el universo de la mentalidad humana, de su más profunda
cosmovisión; en definitiva de su más neta naturaleza.
Ejemplo claro de que la interdisciplinariedad y la imaginación pueden
engendrar joyas como el artículo de Daney, que la visión de una realidad
no puede ser sólo histórica y que las fuentes para abastecer a la
historia sólo conocen la limitación que el historiador disponga; nos
encontramos con una realidad, en lo que concierne a la historia, en la
que las fronteras de las fuentes y las hipótesis se han ampliado hasta
rozar con la mismísima imaginación. Pero ahora la imaginación no es
sinónimo (en el ámbito de las ciencias sociales) de ‘’paja mental’’,
sino de prioridad de la posibilidad frente a una tradicional probabilidad.
¿Qué ocurre pues, en qué nos afecta todo esto? Nos ha afectado en la
medida en que somos un poco más conscientes que la realidad es
extraordinariamente vasta en matices, colores y verdades. La disciplina
histórica, como ciencia, es ahora un poco más consciente (como ya
advirtió annales) de la necesidad de abandonar ‘’su pureza’’ en pos de
una ramificación, flexibilidad y diversificación de las fuentes. Si la
realidad es diversa, las fuentes a través de las cuales la catalizamos,
por ende, también deberán serlas.
Y en esas andamos cuando nos vamos dando cuenta; como historiadores y me
atrevería a decir que incluso como personas, que el film ‘’Noche y
niebla’’ de Resnais es un documento, desde el punto de vista histórico
y epistemológico, que reviste la misma importancia que una obra de
Chaunu o Hobsbawm (y pienso que al menos este último historiador estaría
de acuerdo en esto).
El documento cinematográfico, en este caso, nos incita a la reflexión
formal y al cuestionamiento lógico de los axiomas que han fundamentado
nuestra disciplina -objetividad, rigor, ausencia de juicios éticos o
morales…-, en beneficio de un paradigma científico que no tiene nombre,
ni sufre, ni llora, ni se ilusiona, ni siente, ni padece…
Resnais se ''moja'' y condena un acontecimiento histórico como negativo
y repugnante, que nos obliga a hacer un examen de conciencia. ¿Cuántos
libros de historia conseguirían esto en treinta minutos?; ¿Cuántos de
ellos tendrían intención de hacerlo?, muchos de ellos nos darían datos y
compilarían una serie de hipótesis explicativas sin el valor suficiente
para reflejar un sentimiento básico de decencia y justicia social en pos
de un rigor y una objetividad profesional que dan glamour en el limbo de
la entelequia.
Decía Hobsbawm que las mayores crueldades de nuestro siglo han sido las
crueldades impersonales, pienso que tenía razón. De esta impersonalidad
peca Pontecorvo en su estúpido travelling, hacer bello lo que nunca lo
podrá ser, dejándonos el mismo sabor insípido que deja la historiografía
en estos temas cuando actúa desde una distancia que la sitúan fuera del
mismísimo universo de lo humano, esforzándose por hacer objetivo y
neutro lo que nunca lo podrá ser.
Adorno mantenía que ''no podía haber poesía después de Auschwitz'',
tampoco historiografía insípida después del siglo XX.
Una lección de humanidad, compromiso y coherencia -para lo humano en
general y la historiografía tradicional en particular-, la que nos llega
desde el cine y sus críticos. Como persona e historiador me quito el
sombrero ante la perspectiva y la labor realizada por Resnais, Rivette y
Daney.
El Travelling de Kapo:
“De la abyección” por Jaques Rivette:
“El travelling de kapo” por Serge Daney:
Documental de Resnais ''Noche y niebla'':
En youtube lo podeis encontrar.


El Domingo 22 de Febrero el Palmar resucito bastante engordado.


